Identidad de clase de los artistas
Si reconocemos que la sociedad peruana como toda la sociedad contemporánea a nivel mundial está constituida por clases sociales y que absolutamente nadie puede sustraerse a esta realidad, es importante entender a qué clase social perteneceríamos los artistas y creadores en general para poder tener un mejor manejo de nuestro destino como sector social y dentro de eso, nuestro destino de manera individual.
Existe la industria de la recreación a nivel mundial y las estadísticas registran que está entre el segundo y cuarto lugar de producción de riqueza (varía de año en año), y quienes sostenemos esta industria, somos los autores, compositores, intérpretes, ejecutantes, escritores, etc. que constituimos el sector de los trabajadores.
Los trabajadores en general sean obreros, técnicos, intelectuales, etc. son ahora la parte débil de esta contradicción con quienes constituyen el campo empresarial, sea en el sector minero, industrial, agrario, editoriales, sellos discográficos, etc. normalmente los trabajadores, de todos los otros sectores son conscientes de su condición de tal, conscientes de sus obligaciones y derechos, conscientes de la realidad en que se desenvuelven, por lo tanto conscientes de su necesidad de lucha por sus reivindicaciones.
El sector de los artistas, sobre todo en nuestro país, no solamente no tiene conciencia de su realidad, sino que es renuente a intentar debatir el tema de su condición socio política en la sociedad actual. Pues el oficialismo se ha encargado de hacernos creer que “estamos por encima de las clases sociales”, “somos producto de la gracia divina”, “el arte es apolítico”, etc, etc. por el contrario, lo que demuestra la historia es que los trabajadores de cualquier sector solo consiguen y mantienen sus reivindicaciones a través de organización y lucha constante.
En el Perú nos dolemos y vociferamos cada vez que para atender las necesidades de salud de algún artista tenemos que hacer polladas, festivales solidarios, chanchita, etc. que además de no resolver el problema ofende la dignidad del artista. aprendamos entonces de nuestros hermanos de clase, somos trabajadores de la cultura y como tal necesitamos organizarnos, conocer nuestras reivindicaciones y luchar por ellas.
En este momento se hace completamente necesario un verdadero sindicato de artistas que sea realmente representativo de este sector y asuma responsablemente el papel que le corresponde.
Tenemos por otro lado sociedades de gestión, que si bien muestran un avance respecto a décadas anteriores, aún falta mucho por entender sobre todo su papel político (política institucional) respecto al estado peruano.
Hago este planteamiento con la intención de generar el interés por asumir primero nuestra dignidad, segundo nuestro estatus de acuerdo al desarrollo que en materia de derechos tiene la sociedad contemporánea, y finalmente incentivar el debate que siempre y en cualquier caso es productivo.